No me gustan los generales después de las batallas, pero esta experiencia me hace reflexionar en varios aspectos, la preparación, la respuesta, las personas y las autoridades.
En los aspectos de la preparación, la nota es un menos siete. No existe la preparación inculcada en las personas. Y aquí nada de echarle la culpa a las autoridades, quienquiera que sea esta. Las personas per se deben preparase, yo me preocupe de revisar y buscar los puntos vulnerables de donde vivo, las rutas de escape donde trabajo, prepararme una mochila con los elementos básicos de supervivencia. Este punto es de absoluta responsabilidad personal y familiar.
La respuesta, le pongo un cinco. En un principio todos estaban perdidos, pero al momento de ser necesario, se llegó a tiempo y se hizo lo correcto, proteger la vida humana a toda costa, por otro lado la solidaridad y hospitalidad, sobre todo del sureño, destacable.
Las personas, hay que dividirlos en dos grupos, los que merecen los aplausos, los que merecen los abucheos. La gente responsable que evacuó en orden, siguiendo las instrucciones, y lo hizo a tiempo, merecen los aplausos solicitados por la presidenta. En cambio los porfiados, que no querían evacuar, apegados a lo material, irresponsable, merecen un abucheo general.
La autoridades, acá hay de todo. Se nota la improvisación en algunas cosas, la falta de recursos en la ONEMI es evidente, yo creo que, al igual que las FF.AA., se debería destinar un porcentaje de los ingresos del cobre a la ONEMI y la prevención.
Imaginando un poco y pensando que pasaría si tuviéramos que evacuar Santiago, pienso que sería una tarea muy difícil. No faltarían los aprovechadores, los asaltantes, el pillaje. El problema no es la emergencia, el problema son las personas.
Incluyo una serie de PDFs, que tienen sugerencias para estar preparados en caso de una emergencia.
Cómo prepararse para un terremoto
Preocupaciones relacionadas con los alimentos y el agua
Escrito en Reflexiones | Etiquetas: Chaitén, emergencias, preparación, terremoto



